Hoy compartimos el vídeo completo del Ágora de Reivindicación, el espacio central de nuestro encuentro ‘Volver a ser: Identidad y Salud Mental con Perspectiva de Género’. Espacio construido desde la experiencia en primera persona, donde las palabras no fueron un guion técnico, sino un acto de reconquista del propio relato.
Un encuentro donde se inscribieron, más de 100 personas procedentes de distintos ámbitos: profesionales del ámbito social, sanitario, de la igualdad y la violencia de género, entidades, recursos públicos, representante institucionales y personas con experiencia propia en salud mental, que acudieron dispuestas a escuchar, a aprender y a realizar una verdadera auditoría de su propia mirada. La presencia es el puente hacia una atención más humana y despatologizada.
Hoy, al publicar este documento audiovisual, queremos compartir un dato que nos obliga a una profunda reflexión política y social: de las más de 100 personas inscritas que llenaron el espacio, el 100% fueron mujeres. Ningún hombre se sintió interpelado por este proyecto. Este hecho evidencia, una vez más, la dolorosa realidad estructural: la salud mental de las mujeres y el impacto de la violencia de género se siguen percibiendo como «problemas de mujeres», cuando en realidad son fracturas sociales que interpelan a toda la ciudadanía. El silencio y la ausencia también son mensajes, y hoy elegimos nombrarlos con claridad.
Pero, sobre todo, este encuentro y este vídeo tienen 14 nombres propios. 14 mujeres que desde enero transformaron las asambleas colectivas en un refugio político y creativo, tejiendo desde la horizontalidad la estructura y contenido de esta jornada: Lourdes, Mª Cristina, Carolina, Alicia, Sagrario, Sandra, Simonetta, Dolores, Mª Candelaria, Bea, Isabel Claudia , Mª José, Viola y Lidia.
Gracias infinitas por la generosidad, la valentía, la honestidad y el compromiso con el que sostuvieron este espacio. Lo que ocurrió allí no fue solo un testimonio individual. Fue una acción colectiva de incidencia, memoria y transformación social.
Dale al play y deja que te atraviese su verdad, porque sus historias son el testimonio vivo de que sanar no es solo sobrevivir; sanar es el derecho absoluto a volver a ser.
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